Los anuncios que salen arriba del todo en Google. Pagas solo si alguien entra en tu web, y nuestro trabajo es que esa entrada valga algo.
Cuando alguien escribe en Google "dentista Andorra la Vella" o "alquiler de esquís Grandvalira", los primeros resultados llevan la etiqueta Patrocinado. Eso es Google Ads.
Tú apareces ahí y pagas solo cuando entran en tu web. No pagas por salir ni por que te vean. Y decides cuánto quieres gastarte al mes.
En un país de ochenta y pico mil habitantes no hay volumen que perdonar errores. En una ciudad grande puedes desperdiciar la mitad del presupuesto y aun así vender; aquí no.
Por eso el trabajo no es "poner anuncios", es decidir a quién no se los enseñamos: quien busca otra cosa, quien está a seiscientos kilómetros sin intención de subir, o quien solo compara precios.
Buena parte de tu clientela no está en Andorra cuando decide: está en Barcelona, en Toulouse o en Zaragoza, planificando el fin de semana. Y busca desde allí.
Eso se puede segmentar. Se puede aparecer ante quien está preparando el viaje y no ante quien nunca va a venir, y ajustar el mensaje a cada uno. Es una de las cosas que más cambia el resultado y de las que menos se hacen.
Google sabe contar contactos, pero no sabe cuáles acabaron en venta. Se lo decimos nosotros con Conversion Quality, una herramienta nuestra, y a partir de ahí deja de traerte curiosos.
Esto es lo que hacemos, y no lo dejamos parado.
Casi nunca va una cosa sola. Te decimos qué combinación tiene sentido en tu caso.
Los resultados que no llevan etiqueta de anuncio no se compran: se ganan. Tardan, pero luego no cuestan por cada clic.
No buscamos una web bonita. Buscamos una donde se entienda qué vendes y sea fácil contactarte.
Anuncios en Facebook e Instagram. No sirven para todo, y te vamos a decir cuándo no.
No es magia ni va a llevarte el negocio. Es una herramienta que nos hace ir más rápido, y eso lo acabas notando en el precio.
Cuéntanos qué haces y te decimos qué haríamos nosotros. Sin compromiso.